Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas

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El pasado sábado 23 de Enero, la Presidente de CELTYV Victoria Villarruel y los miembros de nuestra entidad Sergio Renó, Ariel Lombardero y su madre y Juan Carlos Blanco, todos víctimas del terrorismo de Montoneros, concurrieron en representación de nuestra ONG al acto realizado por los héroes muertos y heridos durante el ataque terrorista al Regimiento de La Tablada.

La Dra. Villarruel expresó: "Un día como hoy en 1989 culminaba una era. Una era en la cual muchos jóvenes creyeron que por la boca de los fusiles podían conseguir un mundo mejor. La Tablada fue el último hecho de una organización político-militar que apeló al ataque con armas para consolidar sus objetivos políticos. Durante los últimos doce años, el relato oficial impuso la idea según la cual las organizaciones armadas fueron una necesidad para oponerse a la dictadura. Sin embargo, los hechos que hoy recordamos son el claro ejemplo de que esto no es así. Desde fines de los 50´s hasta 1989 diecisiete organizaciones político-militares creyeron que sus objetivo políticos y sociales se alcanzarían abrazando la lucha armada. Sus integrantes se sentían protagonistas de la historia que deseaban cambiar, que se inició con el foquismo y evolucionó hacia formas de guerrilla rural y urbana, adoptando también prácticas terroristas para imponer su revolución. Con la Tablada terminaron 3 décadas de experimentación, que dejaron una enorme cantidad de víctimas civiles y no combatientes. Nuestra asociación civil haciéndose eco de una situación que debió atender el Estado, registró más de 17.000 víctimas inocentes directas tan solo en el período que va desde 1969 a 1979.

Existen personas y organizaciones que equivocadamente creen tener la exclusiva potestad de los derechos humanos, y entienden que las víctimas civiles y no combatientes no deben tener acceso a tales derechos. Sin embargo, el resto de los países tienen muy claro que siempre deben acudir en apoyo de las víctimas. Así ocurrió en la inmensa mayoría de los países que han sufrido el flagelo del terrorismo, mientras en la Argentina sólo se ha reparado y reconocido a los perpetradores. Saliendo de las fronteras de nuestro país nadie comprende cómo las víctimas inocentes no son reconocidas ni cuentan con asistencia alguna por parte del Estado argentino. Cuando hago públicamente esta reflexión me acusan de defender la teoría de los “dos demonios”, generalmente acompañada por otra frase que alude a que el único demonio es el Estado, un eufemismo inventado para neutralizar cualquier intento de que a las víctimas inocentes se les reconozcan sus derechos humanos. Es que para ciertos sectores las víctimas del terrorismo son la viva prueba de la responsabilidad aún impune que tienen los integrantes de las organizaciones armadas que desde 1959 y hasta 1989 intentaron alcanzar el poder por las armas y fuera del sistema democrático. Finalmente con la perversa teoría de los dos demonios acuñada por ciertos sectores, quienes han padecido el flagelo del terrorismo a lo largo de todos estos años han sido discriminados, separados del goce de los derechos, estigmatizados y en definitiva nuevamente victimizados por un Estado que en democracia ha considerado que hay muertos que valen mas que otros, que hay ciudadanos que pese a integrar organizaciones terroristas merecen los DDHH que a sus víctimas sistemáticamente se les niegan y todo eso se lleva a cabo asociando a las víctimas con el gobierno de facto del 76 al 83 cuando en la abrumadora mayoría de los casos las víctimas del terrorismo no tenían ingerencia alguna en las decisiones estatales, tal como ocurre con el triste hecho que hoy recordamos.

Lo que es claro es que los derechos humanos son válidos para los miembros de las organizaciones armadas, pero también debieran serlo para sus víctimas inocentes, e incluso también para los agentes del Estado convocados para la represión. El relato oficial ha convencido a muchas personas que sólo las violaciones perpetradas por los agentes del Estado deben ser reparadas. Quienes piensan así suponen erróneamente que la protección que ofrecen los derechos humanos no opera para todos los ciudadanos por igual, pero en 1988 la Corte Interamericana de Derechos Humanos, expresó claramente que terceros ajenos al Estado también pueden violar los derechos humanos y que el Estado debe asegurar la vigencia de éstos, lo cual incluye el deber de prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos reconocidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esto es lo que las víctimas inocentes reclaman, es decir, que el Estado cumpla de una vez con sus deberes y termine con la discriminación entre víctimas y la introducción de trabas y “chicanas” a los reclamos de los derechos internacionalmente consagrados, a la verdad, la justicia y la reparación, de las miles de víctimas civiles y no combatientes que tiene la Argentina. Cuando hace pocos días atrás nuestra asociación se reunió con el Secretario de DDHH por primera vez en 32 años de democracia, estas fueron las cosas que reclamamos, Verdad, Justicia, Reparación y Memoria para las víctimas del terrorismo. Difícilmente podamos pensar en un país para todos cuando la sangre de algunos es ocultada para garantizar la impunidad de otros. El presidente Macri en coincidencia con el Papa Francisco ha señalado como uno de los ejes de su gobierno, la necesidad de pacificación invocada en el preámbulo de la Constitución Nacional. Cabe entonces reflexionar acerca de qué se entiende por pacificación; ¿es la pacificación que los ex integrantes de las organizaciones armadas responsables de aberrantes crímenes terroristas sigan disfrutando de la impunidad y se hayan convertido en fiscales morales del dolor que vivimos todos los argentinos? Es pacificación que hayan percibido indemnizaciones y pensiones mientras a sus víctimas se les niega hasta el reconocimiento moral? Si es así ¿qué debemos hacer con las víctimas inocentes que dejaron las organizaciones armadas? ¿seguimos ocultándolas debajo de la alfombra, haciéndolas desaparecer del reconocimiento estatal y social?, dejamos que sigan siendo verdaderos parias en un país donde haber portado un uniforme y haber sido asesinado a consecuencia de ello, parece justificado?

La pacificación es un asunto complejo que supera al reduccionismo de la idea de los “dos demonios”, expresión categorizada como si realmente existiese una teoría de la misma, pero no es otra cosa que una frase con la eficacia propia de una expresión tajante, creada para reafirmar que hay sólo un demonio y ese es el Estado, ante ello los integrantes de las organizaciones armadas adoptan el rol de víctimas de las acciones del Estado y en este entendimiento las víctimas inocentes de dichas organizaciones no tienen lugar. Resolver este conflicto que ya lleva más de 50 años de desencuentros discontinuos, requiere de una visión integral y que abarque a todos los sectores afectados, para evitar generar nuevas víctimas y prolongar el conflicto eternamente.

La Tablada es un hito lamentable, pero hito al fin. Es el final de las aventuras revolucionarias de cierto sector de la sociedad, que pese a ser sus miembros condenados por atacar en democracia una unidad militar, matar a 11 personas, herir a decenas, pocos años después fueron indultados, integrando el grupo de aquellos que continúan impunes por sus crímenes en los 70´s y que se creen con autoridad alguna para justificar moralmente sus crímenes. Los hechos de la Tablada fueron rechazados por una democracia y por los hombres que integrando instituciones del Estado dieron sus vidas para que este sistema continuara y no fuera puesto en jaque por terroristas como Gorriarán Merlo que había integrado el ERP en los 70 y luego fuera fundador del MTP. A todos esos hombres anónimos que el 23 de enero de 1989 se alistaron para defender esta unidad, el sistema democrático y la tranquilidad de los argentinos, la eterna gratitud de quienes tenemos memoria y respetamos la ley y la Constitución Nacional. Y a esos 11 héroes que el terrorismo arrancó, que su sacrificio no sea en vano y sigan inspirando nuestros días en esta lucha diaria por el reconocimiento de los DDHH para las víctimas civiles y no combatientes del terrorismo".